domingo, 24 de enero de 2010

Estoy atada a viejos recuerdos, engañándome al pensar que puedo sobrevivir sin ti; mientras, tu eres feliz sin mí. Y para ser más honesta, me siento denigrada, usada, pisada, basureada, deshecha, reventada, engañada, frustrada, desconsolada, inexistente, moribunda... Todo porque tu has hecho realidad mi pesadilla más grande, mi enorme sueño: me abandonaste.

¿Puedo entenderlo? Sí, puedo. Nunca te creí nada porque sabía el final. Es siempre el mismo final, pero contigo me dolió. Me dueles todavía. Te me fuiste antes de que pudiera abrazarte. Nunca te tuve, pero te quiero. Te necesito. ¿Lo entiendo todo? No.

¿Y aquella parte que no entiendo...? Sí, la sé, la palpo, la reconozco cada día en mi mirada, en mis ojos, en mis lagrimas. Somos hijos de mundos distintos pero de la misma memoria. Soy en tí un instante. Pero eso no me basta, porque no se si me recuerdas tanto como yo, si te ilusionaste tanto como yo, si me extrañas, si me sueñas, si me imaginas, si cuando entras a tu cuarto recuerdas ese día en el que justos acostados en la cama mirábamos la televisión, con la luz apagada, la persiana baja, y me delicioso perfume en el aire... ¿Lo recuerdas...? ¡Yo sé que jamás podré olvidarlo! Porqueno podré olvidarte a ti; y tú eres solamente ese recuerdo, esas imágenes, esa oscuridad, ese aroma del que te enamoraste unos segundos. Ese aroma que esta en mí, porque es justamente el mío. Para olvidarte, debería destruirme.

Quiero pensar que de vez en cuando recuerdas esas pequeñas cosas. ¿Para ti es insignificante, no es cierto? No creo que pues importarte. Debo ser demasiado realista. El problema es que lo sea o no, me lastimo. Que ingenua soy, dibujo y borro la misma historia una y otra vez... Te me impregnaste en algo mucho más grande y profundo que mí perfume: estas en los más vacíos rincones de mi alma.

Como negar que pienso en ti, y que sigues presente, aunque estés ausente, sin saber yo más de ti. Aunqueestoy pretendiendo olvidarte, muero contigo dentro, porque tu me has matado en tu memoria. No me has dejado ser a tu lado. No me enseñaste a volar. No me dejaste soñar. Cegaste mis ojos, destruiste mi ilusión. Pero me llevaste contigo para siempre.

Ahora estoy, con pocas fuerzas, intentando arreglar todo aquello que rompiste. ¿Puedes darme todo lo que te sobra? Te lo pido, porque se que no lo necesitas y eso constituya todo lo que me hace falta.

Todo el mal que me hiciste ha dejado grandes cicatrices que deberías tenerlas tu ¡Oh Dios, jamás podría herirte de esa forma! Así que continuare plasmando en mi piel dibujos, obras de arte ensangrentadas que representen todas las veces que me traicionaste, todas las veces que de mi te reíste, todas las veces que conmigo jugaste, todas las promesas rotas, todas las mentiras que dijiste, todos los besos que nunca me diste, todos los abrazos falsos, todas las miradas, todas las estrellas que no me dejaste ver contigo...

Es inútil fingir que todo esta bien. Es inútil intentar tocar otra piel. Es inútil tratar de olvidarte. Es inútil esperarte. Es inútil vivir de recuerdos. Es inútil recordar esos momentos. Es inútil despertar sin ti. Es inútil continuar sufriendo. Es inútil seguir llorándote. Es inútil seguir amándote.

Tengo unas ansias enormes de dejar correr el tiempo a su máxima velocidad, dejar tantos tormentos atrás,empezar de nuevo desde cero; no sentir que tengo lo necesario para vivir, sino lo suficiente para ser feliz
Pero no puedo, pues me falta lo esencial, lo más importante: Me faltas tú, que has ido tras mi nombre, pero dejándome a mí sola, aquí, creyendo aún en ti.